El dolor en la parte baja de la espalda es una queja frecuente en mi consulta. Si estás leyendo esto probablemente te has preguntado “¿por qué me duele la espalda?” y con nosotros estás en buen camino para entenderlo mejor. Como profesional de la quiropraxia, he visto que muchas veces la causa es algo sencillo, pero que se repite en el día a día, y que al corregirse, marca una gran diferencia.
Aquí te comparto, desde mi experiencia clínica y profesional, 6 causas comunes que suelen pasarse por alto. Conocerlas te ayudará tanto si estás con molestias ahora como para prevenirlas en el futuro.
Muchos pacientes llegan diciendo: “me duele siempre al final del día”, o “siento que me duele la “cola” cuando termino de trabajar” (refiriéndose a la espalda baja). En mi caso, he visto varios pacientes con este mismo patrón: pasar muchas horas sentado frente al computador sin cambiar de postura.
Estar demasiado tiempo en la misma posición genera que la musculatura lumbar se fatigue y los discos intervertebrales reciben una sobrecarga constante. La solución no es solo “levantarse”, sino que es moverse de forma consciente: cambiar la postura, ponerse de pie, estirarse, caminar un poco. En mi consulta recomiendo pausas activas cada 30 – 45 minutos y ajustes ergonómicos del escritorio y la silla.
Otra causa muy frecuente en un día “normal”: levantar algo pesado o inclinarse de forma incorrecta y… aparece el dolor. Te lo digo porque lo he observado cientos de veces. Es un mecanismo claro: la espalda baja no estaba preparada para ese esfuerzo o la técnica no fue la adecuada.
Lo que hago con mis pacientes es enseñarles a activar el glúteo, el abdomen y usar las piernas al subir peso o agacharse, en lugar de doblar la espalda sola. Esa simple corrección evita muchos episodios que luego derivan en visitas continuas a diversos profesionales.
Tu “core”, que es el conjunto de músculos que estabilizan tu tronco, abdomen y espalda baja, es clave. Si está débil, la zona lumbar tiene que asumir más carga de la que le corresponde. Yo he visto casos en los que el dolor desapareció al cabo de unas semanas de un programa sencillo de fortalecimiento.
Por ejemplo, planchas cortas, elevaciones de pelvis, puentes de glúteos. No sirve de nada hacer mil sentadillas si tu core sigue sin activarse. Esa musculatura te da “blindaje” para la espalda baja.
Sí, el estrés también duele. ¿Por qué? Porque cuando estás bajo presión, tus músculos se mantienen contraídos, tu respiración cambia, tu postura empeora. En la práctica clínica noto que los episodios de dolor aumentan en momentos de mucho trabajo, poco descanso o tensión emocional.
En Be Active enseñamos a nuestros pacientes técnicas simples de respiración y estiramiento para liberar esa tensión habitual. Dormir bien, moverte bien y gestionar el estrés son tantas herramientas como el propio ajuste quiropráctico.
Cuando el dolor baja hacia la pierna, aparece hormigueo o entumecimiento, estamos ante algo más serio: puede tratarse de una protrusión o hernia discal, irritación del nervio ciático, etc.
En esos casos, según mi experiencia, lo primordial es evaluar el origen, hacer pruebas funcionales y determinar qué tratamiento es el más adecuado (ajuste, movilización, fisioterapia complementaria) o derivar a especialista en caso de que sea necesario.
Y, por cierto: no esperes a que sea “solo un dolor pasajero”, acudir a tiempo hace la diferencia.
Una paradoja: a veces creemos que “reposo total” es lo mejor. Pero lo que veo es que la inactividad prolongada debilita más y retrasa la recuperación. Yo recomiendo moverse de forma controlada, esto es caminar, nadar o realizar estiramientos suaves, para que la espalda baja mantenga su movilidad y fuerza.
Si he aprendido algo en consulta es que el cuerpo “se oxida” cuando no se usa bien. Mantener actividad regular evita que vuelva el dolor.
Si el dolor lleva más de una o dos semanas sin mejorar, baja hacia la pierna o se acompaña de hormigueo, acude a evaluación especializada.
He visto cómo un ajuste bien hecho, unido a buenos hábitos, puede cambiar la historia de alguien que pensaba “esto es para siempre”. Si algo he comprobado en mi práctica en Be Active es que entender las causas del dolor lumbar y actuar a tiempo es lo que distingue un mal rato de una recaída recurrente. Tú puedes recuperar el control de tu espalda baja: muévete mejor, actívala, y dale el sostén que merece.
¿Sufres de dolor lumbar? Mira cómo ayudamos a nuestros pacientes y da el primer paso hacia una espalda fuerte y libre de dolor.
No necesariamente. Si bien es una causa principal, también puede deberse a tensión muscular, estrés, desequilibrio muscular o estructuras internas como discos y nervios.
Cuando el dolor se mantiene más de dos semanas, se irradia hacia la pierna o impide moverte con normalidad: en esos casos conviene evaluación.
Estiramientos de glúteos, planchas, elevaciones de pelvis, movilidad pélvica… Son ejercicios simples que recomiendo en consulta para comenzar.